lunes, 19 de marzo de 2012

El sueco gritón

Nadie sabe como llega, o si siempre estuvo. Cada batalla mental es la que lo decide.
El sueco gritón da zancadas finas y cortitas, nadie se imagina el tamaño que tiene en realidad. Cuando te das cuenta, ya es demasiado tarde. Está arriba tuyo, a tu ritmo, cayendo a cada paso que das, dispuesto a aplastarte.
Pero nada de eso, el sueco gritón nunca nos aplasta.



Sólamente nos enseña a correr más rápido.






2 comentarios:

Pablo Larangeira dijo...

Dibujasmuybienputafeadionda.

Me dicen Dios. dijo...

Siempre con tanto amor para darme.