El sol de ésta mañana está más fuerte que de costumbre. Aunque la única que he vivido, al menos de manera consciente, es ésta. Las demás…bueno, no podría llamarlas “mañanas”. Antes, mis días no tenían tiempo, ni horas. Sólo luz. Nunca pude terminar de comprenderla, cambiaba de una manera tan constante y extraña…
Sabiendo lo que sé, y por los comentarios difusos que he comprendido, he descubierto que ésta mañana es más calurosa que otras. Estoy seguro que nadie podría haberlo descubierto de una mejor forma que yo, y tampoco nadie podrá sacarme de la cabeza lo que hoy he aprendido.
No sé que siento, no sé si puedo sentir, o tal vez no esté sintiendo nada. Las calles son extrañas y anchas. Lástima que no puedo darme el crédito de haber descubierto las calles también, pues ya las había visto antes. Quizás desde mayor distancia, pero eso no quita el hecho de que las veo igual que todos los demás. Es un poco frustrante, debo decirlo, pero ya estoy acostumbrado. Eso ganamos por llegar tan tarde a un lugar tan usado, y con un papel tan inferior. El lado bueno es que lo han usado de una forma tan monótona y mala, que existen miles de otras maneras de aprovecharlo mejor. Además, cualquier cosa que sea nueva para ti, es nueva para cualquiera. Porque nadie puede verla de la forma en la que tú la ves, ni sentirla como tú la sientes.
No me gustan los pisos de cemento. Se calientan mucho por la luz del sol, y a veces me llevo sorpresas cuando piso en algún sitio. Y no es que no me guste correr, pero no me agrada tener que hacerlo de repente. Ahora que lo pienso, ninguna sorpresa me agrada, ya sean personas idiotas que vienen hacia mí o cualquier movimiento ajeno a mi percepción. Como el estúpido auto que acaba de pasar a mi lado. Los cordones de las calles existen por algo, supongo. Aunque Ella siempre se tropezaba con ellos, me alegra haberlos descubierto hace tiempo. Y si vamos al caso, Ella se tropezaba con cualquier cosa, así que no hay demasiado que decir.
Lo siento, no puedo dar muchos detalles. Mi visión se encuentra un poco limitada, nunca divisé tanta distancia junta. Nada me resulta interesante, excepto los pájaros que están posados en las cornisas, que de hecho no sé ni cuántos son. Dejaré que tú los veas, sólo necesitas concentrarte e imaginar. Anda, hazlo, es mejor que andar alardeando que puedes razonar e inventar.
¿Dónde estoy? Conozco todas estas cosas, pero en ejemplares diferentes. Sólo seguiré avanzando, debe haber más tras todas estas personas alborotadas y diferentes a las que estoy acostumbrado, y tiendas inútiles llenas de ellas. O al menos eso espero, debe salir algo bueno de todo esto, sino no tendría sentido que esté pasando.
Sentido… ¿Realmente entiendes lo que eso significa? Después de todo, estás presenciando el monólogo de un gato negro. Tienes tanto que aprender de mí, pero en fin, tampoco puedo estar a tu lado para siempre, no sería justo.
Si avanzas, descubres. A veces, el problema sólo radica en que ves las cosas de la forma equivocada, y necesitas descubrir la forma correcta, la forma de la cual sacarás algo bueno sea como sea. Pero ese ya es tu camino, y no te dejaré recorrer el mío, pues no estás listo para él.