lunes, 19 de marzo de 2012

El sueco gritón

Nadie sabe como llega, o si siempre estuvo. Cada batalla mental es la que lo decide.
El sueco gritón da zancadas finas y cortitas, nadie se imagina el tamaño que tiene en realidad. Cuando te das cuenta, ya es demasiado tarde. Está arriba tuyo, a tu ritmo, cayendo a cada paso que das, dispuesto a aplastarte.
Pero nada de eso, el sueco gritón nunca nos aplasta.



Sólamente nos enseña a correr más rápido.






jueves, 8 de septiembre de 2011

[...]

Hoy, es una fecha histórica plasmada ,de ahora en mas, en el enorme calendario de aire. Mi primera vez en un banco. (“Sé gentil”, le susurré temerosa al entrar por las puertas, víctima de centenares de miradas, que en mundos lejanos capitales no existirían)
-Oh, hola señorita. Quisiera hacer una transferencia ¿Cómo debería hacerlo?
-[…]
-Sí, me refiero a de una cuenta a otra.
-[…]
-Pertenece al…sí, no… no, no tenemos el mismo banco.
-[…][…]
-¿Más de 10.000 pesos? Por Dios, no, son sólo ochenta pesos de un capricho infantil.
-[………..]
-Entonces…claro, con el cajero automático, entiendo, entiendo, s… No, por supuesto, sino sería otro proced…Claro,  claro, después mandar una curricul…sí, exacto, y solo entonces se acreditaría…
-[……][..…][……]
-Comprendo, es un proceso complej…
[…….][……][……]
-Como las compras de Sprayette… cl…s…sí, si , esas empresas realizan transferencias  grandes muy seguido, ya sé…
[…,……,……,…,`+,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…………….]
- Logicamente…exaaacto, requieren mucho personal y…
[…][…][…][…][…][…][…][…][…][…][…][…]
-Totalmente, totalmente. Bueno, voy a realizar la transferencia al caj…
[………´+`ç`+……………+….][……,´ç..´ñ,.,.,,..,,..,.,.,,.,.]
-Sí, recuerdo los pasos señorit…
[…][.,.,.,.][.,.,.,.,.,¨!Ç!^ç]
-Sí…
[ç´+`+ç----
-Bue…bueno, gracias, muchas gracias señorita, eh?
-[…][…

Huir.

-Cajero automático, por favor realice una transferencia inmediata con estos datos.
-Transferencia realizada.

[…]


Oh no! nos dominarán las máquinas, con su practicidad y simpleza silenciosa tan mortal!

sábado, 13 de agosto de 2011

¡Squirrel, squirrel!

Lamento mucho la anterior interrupción del abominable monstruo del español neutro. No va a pasar otra vez.
Bien, gasté mi primer entrada de presentación en una no presentación, y creo que ésta vale mil veces más. A medida que mi esencia vaya expandiendose por más mentes, éstas van a poder ver el por qué de tal declaración. Es que es realmente único que un papel muy importante  en mi vida y en formar mi personalidad lo tenga un gato, que por cierto no era cualquier gato. Y antes de que empiece a ser considerada una loca animaloide, déjenme explicar el título de mi BLOGSPOT PÁGINA WEB.
Hace tiempo, cuando las cosas eran mejores y quinceañeras, viajé a Disney. El mejor viaje de mi vida, sí, todo eso, gracias, muchas gracias. Estaba emocionada por conocer el mágico mundo obeso con queso en aerosol y pizzas sintéticas, combos de ropa de marca, figuras de acción de verdad y, sobre todo, las ardillas. Hiperactivas, hermosas y tiernas ardillas, que siempre toman un papel cómico y adorable en cualquier serie o animación “yankie”. Los coordinadores nos dijeron que andaban por todas partes, por lo que siempre que me acordaba y no me ahogaba de idiota emoción adolescente viajera, las buscaba minuciosamente. Un día, entre los corredores diurnos de un outlet, con bolsas de exagerado tamaño que recitaban  Gap o Nike, pasó. Una nena rosada acompañada de su madre comenzó a gritar “¡¡Squirrel, squirrel!!” apuntando hacia una palmera alta que cortaba el pasillo atravesando un tragaluz. Giré la cabeza, con una sonrisa enorme y brillante a causa de mis brackets de esa época, y la vi. Era chiquita, ágil y provocaba acariciarla y abrazarla hasta que se despedazara con estruendo, y luego hacer un collage en tamaño real con sus partes para conservar el recuerdo de una cosa tan tierna y fugaz. O al menos algo así habrá percibido ella, porque comenzó a revolverse en su lugar, y a dar varias vueltas por la palmera, a una velocidad sorprendente. Pero entonces, algo ocurrió. Una bala, un misil, una flecha, un mortero, una mofeta, un ataque aéreo, un ancla, un piano, un edificio, una nave espacial, una AK-47 (Y no una bala de ella, sino el arma siendo arrojada) Cualquier cosa hubiera sido mejor y menos patético que el que haya tirado un coquito de mierda contra mi cabeza. Genial, mi primera visita a una potencia mundial y una ardilla me ataca haciéndome quedar en ridículo frente a muchas personas. Y no todas desconocidas.  Sólo pude reírme, incómoda, ante las risas mal disimuladas, y dedicarle una mirada sanguinaria y asesina al bichito idiota, que en segundos desapareció en alguna dirección.
Que quien lo lea lo interprete como quiera. Puede ser una metáfora de la decepción al sentir que una persona que creías increíble y única resulta ser una más del montón, con los defectos que menos soportás y que logra sacar lo peor de vos, o el simple hecho de que, las ardillas, desde ese día, no me gustan para nada. Quizás, y si las imagino sin mucho detalle, omitiendo su homicida figura, sigan siendo tiernas y abrazables, pero nunca más voy a arriesgarme a caer en su hipnosis. No, no de nuevo. Maldita ardilla.


viernes, 12 de agosto de 2011

¿Cuántos pájaros ves?

El sol de ésta mañana está más fuerte que de costumbre. Aunque  la única que he vivido, al menos de manera consciente, es ésta. Las demás…bueno, no podría llamarlas “mañanas”. Antes, mis días no tenían tiempo, ni horas. Sólo luz. Nunca pude terminar de comprenderla, cambiaba de una manera tan constante y extraña…
Sabiendo lo que sé, y por los comentarios difusos que he comprendido, he descubierto que ésta mañana es más calurosa que otras. Estoy seguro que nadie podría haberlo descubierto de una mejor forma que yo, y tampoco nadie podrá sacarme de la cabeza lo que hoy he aprendido.
No sé que siento, no sé si puedo sentir, o tal vez no esté sintiendo nada. Las calles son extrañas y anchas. Lástima que no puedo darme el crédito de haber descubierto las calles también, pues ya las había visto antes. Quizás desde mayor distancia, pero eso no quita el hecho de que las veo igual que todos los demás. Es un poco frustrante, debo decirlo, pero ya estoy acostumbrado. Eso ganamos por llegar tan tarde a un lugar tan usado, y con un papel tan inferior. El lado bueno es que lo han usado de una forma tan monótona y mala, que existen miles de otras maneras de aprovecharlo mejor. Además, cualquier cosa  que sea nueva para ti, es nueva para cualquiera. Porque nadie puede verla de la forma en la que tú la ves, ni sentirla como tú la sientes.
No me gustan los pisos de cemento. Se calientan mucho por la luz del sol, y a veces me llevo sorpresas cuando piso en algún sitio. Y no es que no me guste correr, pero no me agrada tener que hacerlo de repente. Ahora  que lo pienso, ninguna sorpresa me agrada, ya sean personas idiotas que vienen hacia mí o cualquier movimiento ajeno a mi percepción. Como el estúpido auto que acaba de pasar a mi lado. Los cordones de las calles existen por algo, supongo. Aunque Ella siempre se tropezaba con ellos, me alegra haberlos descubierto hace tiempo. Y si vamos al caso, Ella se tropezaba con cualquier cosa, así que no hay demasiado que decir.
Lo siento, no puedo dar muchos detalles. Mi visión se encuentra un poco limitada, nunca divisé tanta distancia junta. Nada me resulta interesante, excepto los pájaros que están posados en las cornisas, que de hecho no sé ni cuántos son. Dejaré que tú los veas, sólo necesitas concentrarte e imaginar. Anda, hazlo, es mejor que andar alardeando  que puedes razonar e inventar.
¿Dónde estoy? Conozco todas estas cosas, pero en ejemplares diferentes. Sólo seguiré avanzando, debe haber más tras todas estas personas alborotadas y diferentes a las que estoy acostumbrado, y tiendas inútiles llenas de ellas. O al menos eso espero, debe salir algo bueno de todo esto, sino no tendría sentido que esté pasando.
Sentido… ¿Realmente entiendes lo que eso significa? Después de todo, estás presenciando el monólogo de un gato negro. Tienes tanto que aprender de mí, pero en fin, tampoco puedo estar a tu lado para siempre, no sería justo.
Si avanzas, descubres.  A veces, el problema sólo radica en que ves las cosas de la forma equivocada, y necesitas descubrir la forma correcta, la forma de la cual sacarás algo bueno sea como sea. Pero ese ya es tu camino, y no te dejaré recorrer el mío, pues no estás listo para él.